miércoles, 15 de noviembre de 2017

Que tu corazón te sirva de guía

Si ayer aprovechaba el lanzamiento de Oathbringer para dedicarle una entrada a Brandon Sanderson, hoy toca celebrar otra efeméride: hace 15 años se lanzaba en Europa el primero de los juegos de la serie Kingdom Hearts. Se trata, junto a God of War, de mi saga favorita. Su historia, su combinación de Final Fantasy y el universo Disney, su mecánica, su ambientación... me encantaron desde el primer momento en el que jugué, en la PlayStation 2 de un primo mío en la Navidad de 2002. La primera vez que vi a Sora con la llave espada flipé, no podía creerme lo que estaba jugando, era una combinación genial: la magia de Disney, la acción de Final Fantasy, la inventiva japonesa, la nostalgia al volver a mundos que conocía desde siempre por las películas... Me pasé esa Navidad jugando (y también viendo como jugaban, porque era su consola, a fin de cuentas) a aquel juego, hasta llegar al final, que me pareció increíble y ya me había enamorado de la saga que estaba por llegar. Poco después llegaría Chain of Memories para Game Boy Advance, juego que me perdí ya que mi última consola portátil fue precisamente su antecesora, la increíble Game Boy Color, pero en 2006 apareció la esperada secuela para PS2: Kingdom Hearts II, que además llegaba con el valor añadido de un increíble doblaje al español. En este caso, nuevamente me tocó jugarlo de prestado en casa de un amigo, que me dejó mi propia ranura de guardado en la que pude seguir la historia relativamente bien. Sin embargo, por suerte para mí, poco después me regalaron, por fin, mi anhelada PS2 y lo primero que hice fue tomar prestado el Kingdom Hearts de mi primo y poder disfrutrarlo tranquilamente y a mi ritmo. Si la primera vez me pareció increíble, al jugarlo por completo y siendo más mayor en esta segunda, aluciné aún más si cabe: un sistema de juego sencillo (lo cual se agradece enormemente si eres un completo manco para los juegos, como es mi caso), que combinaba los ataques físicos, magia e invocaciones típicos de Final Fantasy sin el (para mí) odioso y desesperante sistema de turnos. A esto hay que añadirle que pude disfrutar de verdad la historia y sumergirme de lleno en ella: me econtré con secundarios de lujo como Cloud, Sephirot o Squall, con los fantásticos villanos de Disney más carismáticos que nunca, con unos protagonistas geniales y un trasfondo y una intrahistoria digna de elogio. Poco después me agencié el Kingdom Hearts II, y pese a tener algunas lagunas por no haber jugado a Chain of Memories, lo disfruté como un enano. La historia, los nuevos villanos, los avances en la jugabilidad y los nuevos escenarios, sin perder ni un ápice de la magia del primero y pudiendo disfrutarlo en castellano, me hicieron aún más fanático si cabe. Incluso conseguí una de las guías de estrategia oficiales y acabé pasándomelo al 100% y disfrutando del final secreto que anunciaba un nuevo juego.

Ese juego, que llegaría un tiempo después fue otro de los que me perdí, por lanzarse de nuevo para una consola portátil. Se trataba de Birth by Sleep y se lanzó en PSP en 2010. Después de aquello llegó Dream drop Distance, que se lanzó para Nintendo 3DS y que en su edición original ni siquiera llegó con subtítulos en castellano, lo que indignó a la comunidad fan española. No obstante, no todo iban a a ser malas noticias para nostros y al año siguiente Square Enix lanzó para PlayStation 3 un recopilatorio remasterizado en HD del primer juego en versión extendida junto a Chain of Memories, que se presentaba reprogramado en 3D para una versión original para PS2 que nunca llegó a Europa, además de las cinemáticas de 358/2 Days, que se lanzó originalmente para Nintendo DS en 2009. Esto me permitió, además de disfrutar de uno de mis juegos favoritos con gráficos mejorados, rellenar las lagunas argumentales que me quedaban de Chain of Memories y disfrutarlo como juego, aunque su sistema de juego no terminara de convencerme. Al año siguiente se lanzó el segundo recopilatorio, que contenía la versión extendida del segundo juego de PS2 así como Birth by Sleep y además las cinemáticas de Re:Coded. En este caso tuvimos la mala suerte de que perdimos el doblaje en español, pero ganamos algunas escenas nuevas, así como el juego de PSP remasterizado y la película de Coded. En este caso, aunque el sistema de Birth by Sleep es algo más confuso que el de los juegos originales, se parecía lo suficiente como para no suponerme un problema y disfrutar de la historia, que en este caso era previa a los primeros acontecimientos del primer juego de la saga, pero cuya relevancia en la misma es increíble. En él conocemos al auténtico villano de la saga, que ha desencadenado todos los problemas y conflictos que se han ido desarrollando en los distintos juegos, así como a tres personajes cuya historia es tan triste como épica y que serán fundamentales en el desenlace de la saga. Entre el lanzamiento de ambos juegos Square Enix lanzó la noticia que, por fin, se estaba trabajando en el desarrollo del tercer juego de la línea principal y que Kingdom Hearts III se estaba desarrollando para PlayStation 4 y XBOX One. Esto hizo que, si ya me había planteado comprarme la PS4, la idea cobrara más fuerza y se realizó cuando a mediados de 2015 se anunció un tercer y último recopilatorio, que esta vez se lanzaría para esta consola y que incluiría Dream Drop Distance, remasterizado en HD y subtitulado en castellano, las escenas de la historia de Unchained, que se lanzó para móviles, y Birth by Sleep 0.2, lo que iba a ser el prólogo de Kingdom Hearts III, pero que se movió aquí por no alargarlo demasiado, y que se sitúa entre Birth by Sleep y el juego original. Ni que decir tiene que cuando salió me lo compré y pude enterarme, al fin, de la historia de Dream Drop Distance, que si es algo confusa jugándolo, es totalmente incomprensible si tratas de enterarte por las wikis. Además, pude disfrutar de Birth by Sleep 0.2, que mostraba el sistema de juego y el motor gráfico del futuro Kingdom Hearts III y que calmó mis temores a perder el ambiente de dibujos que había caracterizado a la saga en pro de un realismo excesivo. Finalmente, en julio de este año, Square y Disney daban la noticia que todos los fans esperábamos: Kingdom Hearts III se lanzará en 2018, con lo que tras 16 años de espera, ocho juegos y siete consolas de tres generaciones distintas, por fin podremos disfrutar del final de la historia de Sora.


Para terminar, y tras estos dos tochos enormes, sólo me queda recomendar ferviente toda la saga de juegos, que además si tenéis una PS4 podéis jugar cómodamente en HD en una sola consola. Si os gustan la fantasía, los juegos de rol para todos los públicos, el universo Final Fantasy y, sobre todo, las grandes historias, ni lo dudéis, Kingdom Hearts es vuestra saga. Así que animaos y disfrutadlos.

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